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Escrito por Julio Del Valle
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jueves, 29 de enero de 2004 |
La experiencia pentecostal marca tu vida para siempre.
El 28 de agosto de 1998, en la calle Agaces y Avenida Saenz, tuve mi pentecostès similar al de los Hechos. Esa noche tuve una doble sensaciòn: por un lado, una paz que una nunca sentì, un refrigerio. Por otro lado, tuve la conviccion de lo real que es Dios, y del plan de salvaciòn de la condenaciòn eterna. Sabìa que afuera del templo, habìa gente que no estaba en comuniòn con El. Tuve esa sensaciòn de ser a partir de aquel momento, un testigo de Cristo, en todo momento. Nunca màs callè, y no pude dejar de hablar de EL, en donde vaya. Dr Enrique Carlos Cuevas Mèdico Nefròlogo |
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Modificado el ( jueves, 03 de noviembre de 2005 )
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