| Renovación Carismática : FE y CULTURA |
|
|
|
¿¿ Fe versus Cultura ??Se puede definir el concepto cultura como todo aquello con lo que el hombre desarrolla sus cualidades naturales, sometiendo la naturaleza al trabajo, humanizando la vida a través de los logros de la historia.La cultura expresa, por tanto, una pluralidad compleja de elementos que incluye una concepción del mundo, modos de vida, usos y costumbres, ideas sobre lo socialmente correcto, leyes e instituciones. Pero de todas esta manifestaciones la que debemos resaltar ahora es la expresión de ideas y creencias que cada cultura lleva consigo. La fe esta sumergida en cada cultura, pueblo o nación. En este sentido se puede concluir, que fe y cultura son dos elementos que se necesitan mutuamente. La cultura, como la fe, no pueden encerrarse en si misma ni abstenerse al dialogo entre ellas, ya que se pueden convertir, en vez de una opción, en un estorbo. Cada pueblo tiene su cultura propia, única e independiente. Por tanto, la fe no puede prescindir de la cultura, ya que en cierta forma seria prescindir de aquello que constituye internamente a un pueblo, y como resultado ultimo prescindiría del pueblo mismo. Por eso para no amputar la cultura, habrá que considerar que toda cultura tiene una dimensión religiosa que forma parte de ella junto con otros elementos. La fe pretende, por su parte, ofrecer una oferta de sentido de la que pueda surgir una invitación a la felicidad. La fe necesita de la cultura como instrumento y vehículo de expresión, toma prestado un conjunto de conceptos, instituciones y costumbres. Jesús se expresa en las categorías culturales del pueblo Judío, como podía haberse expresado en otras pero lo que no es posible es no se expresase en ninguna. De esta manera es como se plantea el problema del diálogo entre fe y cultura, pues el Evangelio, que fue predicado en una cultura especifica, como mensaje eterno debe ir siempre expresado en categorías temporales. De esta dependencia, nos dice Ángel Peris en su ensayo que preparo para el 35 aniversario de la CONSTITUCIÓN GAUDIUM ET SPES, se derivan unas consecuencias importantes: - Ninguna forma temporal de vivencia del cristianismo puede considerarse absoluta, completa o definitiva, puesto que el cristianismo trasciende las culturas. - En segundo lugar, será necesario distinguir el objeto de la fe de sus manifestaciones culturales que siempre son contingentes, puesto que pueden y deben estar en permanente cambio. - En tercer lugar, como fenómeno histórico-cultural el hecho religioso y los textos sagrados exigen una interpretación que los sitúen en su momento histórico si quieren ser entendidos. No podemos negar, que el éxito de Pablo y otros misioneros en la evangelización primitiva, se debió en la capacidad de trabajar con otras culturas y sumergirse en cada una de ellas y desde ellas evangelizar; sin quedar atrapados en las mismas. También es importante recalcar, que el desarrollo de la fe en los pueblos, su lógica y entendimiento, se desarrolla según la cultura va creciendo y formándose. Si la Iglesia no va caminando con los tiempos y culturas, llegaremos a un punto en que no podremos ser cristianos y modernos al mismo tiempo. La Iglesia, o sea, nosotros, podríamos quitarnos la posibilidad de vivir un cristianismo actual. No se puede vivir en una cultura avanzada y tener una fe medieval. Esto produce que muchos cristianos abandonen la fe, ya que no se vive ni se predica un evangelio eficaz y actual. Entonces, la pregunta a hacerse es, ¿podrá la Iglesia sobrevivir en una época posmoderna y cada vez mas avanzada?, ¿Cómo podrá sobrevivir? ¿Que cambios tendrá que hacer? Esta es la pregunta de muchos cristianos, que no hallan respuestas fácilmente. Indudablemente la fe cristiana ha modelado la mayoría de las culturas occidentales y latinoamericanas. Pero, en este momento, cabe preguntarse si el autentico mensaje cristiano, el que vivió y predico Jesús, ha calado realmente en nuestra cultura. Se tiene la impresión de que han prevalecido otros mensajes, también predicado por Iglesias, pero ajenos a la buena nueva del Evangelio. Por esto, es importante recalcar que la FE no puede dejar aun lado sus convicciones mas profundas, aquello que le hace ser y la identifica. Nunca la fe puede sacrificar la identidad a la moda de una cultura. Es imposible que la fe olvide sus orígenes y bases, por caminar a luz de los tiempos; pero esto no quiere decir que no se renueve la fe a luz de los tiempos y según la exigencia del momento. La fe siempre debe volver a sus pilares, para no perder su esencia y radicalidad. La fe debe tener, por no decir tiene que tener, unas posturas serias, firmes y radicales en cuanto a unos temas actuales y novedosos; por ejemplo, matrimonio homosexual, aborto, eutanasia, fornicación, derechos humano y otros. No debe ceder nunca ni callar su voz profético en estos temas. Claro, tampoco debe cerrarse al dialogo con estas posturas. No debe perder su convicciones mas intimas ni sus principios morales. Como conclusión, diríamos que la fe y la cultura son dependientes una de otra, sin perder ninguno sus bases y fundamentos. La cultura no puede encerrarse en sí misma si quiere ser una oferta de sentido adecuada a cada tiempo porque ninguna interpretación de la vida puede ser completa o definitiva. La fe pretende, por su parte, ofrecer una oferta de sentido de la que pueda surgir una invitación a la felicidad. La fe y la cultura, no son rivales ni contrincantes, deben ser aliadas de batalla y compañeras de cuarto. Pelear batallas juntas y descansar en paz juntas. Es mi mayor deseo, que todos los sectores de nuestra Iglesia, independientemente de su espiritualidad, tendencia, formación o escuela, acepten esto como cierto, para así poder caminar juntos en la Iglesia, y levantar nuestra voz profética dentro de una sociedad tan seculariza y dividida. Así nos ayude Dios. Juan A. González Rivera
Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios. Powered by AkoComment 2.0.3! |
||
| < Anterior | Siguiente > |
|---|









