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El Rey y su Espiritu Santo lo hicieron |
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Escrito por Liliana
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martes, 29 de julio de 2003 |
Me llamo Liliana y hace dos años que Jesús me iluminó y me acercó a un grupo de la Renovación Carismática de la Ciudad de Junín (Prov.Bs.As.), lugar donde vivo desde hace 12 años junto con mi esposo y cinco hijos...
Cuando llegué a la Renovación solamente tenía a cuatro de mis hijos, y el motivo fundamental en ése momento fué recostarme en el regazo de Dios y pedirle que me libere de los pecados cometidos; ya que yo no me consideraba digna de obtener su perdón. El no sólo perdonó mis pecados y me liberó, sino que también me dió la gracia de recibir en mi corazón al Espíritu Santo. Luego de un tiempo, el Señor dispuso enviarme a mi último hijo, que hoy tiene 9 meses, pero el embarazo fue muy complicado, a tal punto que si bien siempre estuve en oración no pude concurrir a las reuniones del grupo. El bebé nació sin inconvenientes, pero a los dos meses se lo debió operar de hipertrofia del píloro. En ese momento se lo entregué a María Madre de Dios, que nos acompañó siempre y todo salió bien. Pero mi bebé lloraba mucho por las noches, no aumentaba de peso lo suficiente, estaba cinco días enfermo y uno bien. Así transcurrieron los días, con el consabido desconsuelo mío y de mi esposo, sumado al de los hermanitos que querían verlo bien...el hogar era un caos, nos cuestionabamos unos a otros pero no llegabamos a ninguna solución posible para ver bien a Nehuén (mi bebé). El médico trataba cada una de sus enfermedades, mejoraba y luego volvía a enfermarse. Un día, un hermano de la Renovación, me sugirió que lo llevara a Rawson a una misa de sanación y unción de los enfermos que daría el Padre Antonio en la iglesia del pueblo. Al Padre yo lo conocía de algunas misas que había dado en Junín y conocía, también, mucha gente que había sido sanada por el Señor a través de su ministerio. Pues bién, fuimos a Rawson, donde el Padre le hizo la unción e imposición de manos a mi bebé y al finalizar la Misa, dijo que se estaba sanando un bebé y que además estaba recibiendo una gran bendición del Señor. Yo rogué "Señor, Dios mío, que ése sea mi hijo.." A los dos días, Nehuén comenzó a comer bien, a crecer, a engordar, no se enfermó más y comenzó a reír. Cambió su carita de bebé enfermo por la carita de un bebé feliz, un bebé que ha recibido la bendición del Señor, nuestro Rey; y que en su corazón ha recibido al Espíritu Santo... Jesús, el Señor VIVE...Alguien tiene alguna duda??? Que Dios los bendiga por darnos la oportunidad de hacer conocer su obra... |
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Modificado el ( miércoles, 14 de diciembre de 2005 )
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